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Instalaciones de riego
Las instalaciones de riego se utilizan ante todo en lugares con pocas precipitaciones naturales o en invernaderos para el riego de plantas. El mismo término se emplea para la eliminación de incendios en edificios. Esta forma de riego es muy aconsejable con un sistema de uso de agua pluvial, en la que se guarda el agua cuando existen precipitaciones y se utilizan posteriormente para el riego. Según el tamaño del área de riego, de la oferta de agua, así como de las especies de plantas se emplean varios tipos de regadío. Sin embargo, cada instalación de riego se compone de una manga de riego y de un tubo, a través del que se bombea el agua del depósito para ser extenderlo por los aspersores.
Si se trata de un sistema de riego por aspersión, el aspersor rocía el agua en gotas por la superficie de la tierra, asemejándose al efecto de la lluvia. No obstante, se podría producir un derroche de agua. El mejor ejemplo para este sistema es el así llamado aspersor de jardín o los aspersores de incendios fijados en el techo para la lucha contra incendios.
El aspersor de giro mecánico está fijado bajo tierra. Se utiliza por ejemplo en estadios de fútbol, en los que frecuentemente hay que regar el césped y por eso no sería aconsejable emplear un aspersor móvil. Sin embargo, la instalación de riego no debe suponer un peligro para el partido y por eso tiene que ser sumergido en el césped tras de su uso.
Los aspersores eléctricos están propulsados por medio de energía eléctrica que estimula a un rotor-embobinado para que se presente el giro.